Poco se puede avanzar en investigación clínica sin estudios con gran número de pacientes, y esa es nuestra fortaleza

Alberto San Román, co-coordinador del Programa de Investigación en ‘Patología arterial, isquemia miocárdica y patología estructural del corazón’
viernes, 1 de febrero de 2019

El Programa de Investigación en ‘Patología arterial, isquemia miocárdica y patología estructural del corazón’ del CIBERCV se centra en las alteraciones cardiovasculares que pueden causar muerte prematura y discapacidad, ya sea por inducción de remodelado miocárdico secundario o por la ruptura de estructuras cardiovasculares, eventos tromboembólicos o infecciones. Estas alteraciones incluyen las enfermedades arteriales como la cardiopatía isquémica, la primera causa de muerte y de pérdida de años de calidad de vida en todo el mundo; la enfermedad aórtica, la cual resulta en complicaciones agudas con alta mortalidad; y enfermedades estructurales del corazón como las valvulopatías adquiridas o las anomalías congénitas del corazón. Alberto San Román repasa en esta entrevista los proyectos del CIBERCV en el marco de este Programa y, especialmente, en esta última línea, de la que es coordinador.

-Usted coordina, junto a David García Dorado, el programa de investigación del CIBERCV en ‘Patología arterial, isquemia miocárdica y patología estructural del corazón’, ¿qué balance hace del funcionamiento de este programa del CIBERCV en esta primera etapa?

-Los coordinadores estamos muy contentos con el trabajo hecho este año y muy ilusionados con las perspectivas futuras, puestas de manifiesto en nuestra reunión hace unos días. Destacaría la realización de varios estudios cooperativos de gran interés clínico, algunos ya terminados como el SIOVAC, y otros en sus fases iniciales pero ya en marcha como el REBOOT, el MR-VALVE o el RASTAVI.

-En cuanto al plan de investigación del programa, ¿cuáles son las prioridades estratégicas que han identificado en este campo?

-Centrándome en el programa de valvulopatías y cardiopatías congénitas, que es el que yo coordino directamente, hemos identificado las siguientes prioridades: en primer lugar, la señalización y desarrollo valvular en la enfermedad valvular; un segundo campo sería el desarrollo de modelos de enfermedad valvular en animales grandes; una tercera prioridad pasaría por el desarrollo de grandes estudios clínicos y registros; en cuarto lugar, la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas; y, como quinta línea, la caracterización de la cardiopatía congénita del adulto.

-¿En qué áreas de las que abarca este programa es más necesaria o más eficaz la colaboración entre grupos y qué ha aportado la puesta en marcha del CIBERCV en este sentido?

-Es difícil concretar en qué áreas es más necesaria la colaboración. Yo diría más bien que la colaboración siempre es necesaria y siempre suma en un proyecto de investigación. Sí es cierto que la colaboración es enfocada de forma diferente según qué tipo de proyecto hagamos. En proyectos preclínicos, la colaboración se establece fundamentalmente mediante la complementariedad: un grupo domina diversas técnicas o puede aportar un determinado modelo animal, otro grupo aporta diferentes técnicas, y unos grupos complementan a otros para llegar a un objetivo determinado. En los estudios clínicos también se da este aspecto, pero es más importante la capacidad de diferentes grupos de incluir pacientes en registros o ensayos clínicos que han sido diseñados por un grupo. Actualmente poco se puede avanzar en investigación clínica sin estudios de gran número de pacientes. Y esa es nuestra fortaleza. La excelente relación profesional y personal de los diferentes grupos clínicos facilita mucho este tipo de investigación.

-¿Qué proyectos de investigación desarrollan y qué resultados están reportando en el estudio de las cardiopatías valvulares y congénitas?

-Actualmente, varios grupos trabajan en el desarrollo de modelos animales de valvulopatías, tanto en animal pequeño como en animal grande. Este es un objetivo estratégico de esta línea que dará un empuje a la investigación en valvulopatías impensable hace algunos años. Además, se está estudiando el papel de receptores de la inmunidad innata en la estenosis aórtica degenerativa. Entre los proyectos clínicos, tenemos varios registros de diferentes valvulopatías (estenosis aórtica, insuficiencia mitral, válvula aórtica bicúspide, insuficiencia aórtica, pacientes con prótesis percutánea aórtica) con miles de pacientes, cuyos resultados ya se están publicando. Recientemente, se han publicado los resultados del estudio SIOVAC, que son ya una referencia internacional y que deberán cambiar las guías en relación con el tratamiento con fármacos en la hipertensión pulmonar secundaria a valvulopatía. Se ha puesto en marcha el ensayo clínico RASTAVI que valorará el beneficio del bloqueo del sistema renina-angiotensina tras la colocación de una prótesis percutánea aórtica. Finalmente, ya están en marcha diversos registros multicéntricos en diferentes cardiopatías congénitas que darán una información valiosísima en los próximos años.

-En su opinión, ¿qué puede reportar la investigación en el corto y medio plazo para mejorar el pronóstico de los pacientes con enfermedades estructurales del corazón?

-Por una parte, estamos trabajando intensamente en los registros clínicos. Algunos están ya en fase muy avanzada y han incluido miles de pacientes de diferentes centros, otros están comenzando su andadura. Estos registros son esenciales para conocer la historia natural de las diferentes valvulopatías y cardiopatías congénitas. Aunque suene extraño, lo cierto es que sabemos muy poco de la historia natural de estas enfermedades y sin ese conocimiento no puede darse el paso de mejora de esa historia natural. Por otra parte, tenemos en marcha estudios que nos dirán cómo podemos mejorar el pronóstico de nuestros pacientes. En este sentido, los modelos en animal grande nos permitirán probar diferentes dispositivos que teóricamente mejoran las alteraciones valvulares. Ya hemos demostrado la ausencia de mejoría en determinado pacientes con sildenafilo (SIOVAC). Tan importante como encontrar nuevos abordajes terapéuticos es demostrar la falta de utilidad de opciones teóricamente beneficiosas. Actualmente, estamos valorando si el ramipril mejora el pronóstico tras colocar una prótesis percutánea aórtica (RASTAVI), hipótesis atractiva por la evidencia disponible y por su bajo coste.